Anfetaminas

Familiarmente denominadas anfetas, speed, centramina… Una de las acciones propias de las anfetaminas es la capacidad que tienen de incrementar el nivel de atención y concentración en tareas concretas, y ésta es la razón por la que su uso ha estado más centrado en la población de estudiantes.

La encontramos como tabletas, cápsulas y en polvo, con texturas y colores diferentes. Su pureza es variable ya que se corta con lactosa, manitol, cafeína, paracetamol, etc. El método más común de consumo es la administración oral, aunque también pueden inyectarse o esnifarse. Produce alta tolerancia e intensa dependencia que provoca un fuerte deseo de la sustancia y una necesidad imperiosa de consumirla.

El síndrome de abstinencia producido por el consumo de anfetaminas atraviesa distintas fases:

1ª Fase (crash): desde pocas horas hasta 9 días. Se observan cambios bruscos de humor, depresión, falta de energía, ansiedad, insomnio y un intenso deseo de consumir. sinesis-adicciones.com

2ª Fase intermedia o de abstinencia: de 1 a 10 semanas: Fatiga, falta de energía y de motivación y depresión.

3ª Fase indefinida: pueden aparecer intensos deseos, que hagan recaer al consumidor. Una sobredosis de anfetaminas provoca el aumento de la temperatura corporal, causa inquietud, alucinaciones, irritabilidad, convulsiones e incluso la muerte.

Un abuso crónico de las anfetaminas da lugar a depresiones, aparición de acné, cabello seco y trastornos en los dientes, encías y uñas. Es muy común la aparición de un cuadro denominado psicosis tóxica anfetamínica que se puede confundir con la esquizofrenia Las anfetaminas tienen una fórmula química muy parecida a la adrenalina. Su origen está en 1887, cuando se manipuló la conífera “Efedra vulgaris” y se sustrajo una sustancia, la efedrina, que poseía propiedades estimulantes cerebrales y era dilatadora de los bronquios y antihemorrágica.