También denominada base libre, basuko. Es una modalidad de preparación de la cocaína que permite ser fumada. De hecho, su nombre procede del sonido producido por la rotura de los cristales cuando son calentados para ser fumados.
Se presenta en forma de cristales o gránulos de color blanco amarillento o beige en forma de terrones o bolas. El incremento de este consumo parece que sigue un patrón parecido al consumo de cocaína y va extendiéndose entre los consumidores de heroína por vía pulmonar. El crack fumado produce una gran liberación de neurotransmisores que estimulan los centros del placer, pero de muy corta duración por lo que se tiende a consumir más sustancia de forma compulsiva. Además es fácil producir una sobredosis por su rápida absorción.
Otras consecuencias negativas son: problemas del sistema respiratorio, aparición de anginas de pecho e infartos de miocardio, ansiedad, depresión, disminución del apetito, insomnio, cambios de humor. El consumo continuado puede desencadenar una psicosis paranoide en personas con predisposición. La dependencia es rápida debido a su efecto muy potente y rápido aunque de duración breve (El crack puede llegar hasta el cerebro una vez aspirado el humo en 10 segundos y la duración de los efectos es, aproximadamente de 20 minutos).
También la tolerancia a esta sustancia se establece de forma rápida e intensa. El síndrome de abstinencia presenta depresión, disforia (malestar), insomnio, irritabilidad y cansancio.