Hasta ahora se ha considerado comúnmente el cánnabis como una sustancia poco adictiva. Los jóvenes nos comentan que “es muy natural” y algunas personas lo utilizan para poder conciliar el sueño. En paralelo a la cultura del botellón , cada día es más frecuente recibir consultas sobre jóvenes de 13 -14 años que tienen dificultades en los estudios, que están inapetentes, et. Se trata de un síndrome amotivacional que cada vez nos es más familiar. En nuestro centro recibimos a pacientes que han tenido brotes psicóticos a causa de su consumo o que han llegado a aislarse totalmente de amigos y responsabilidades socio-laborales . Observamos problemas cognitivos y de relación interpersonal. Fumar porros acaba siendo una prisión de la que es difícil escapar.
Nuestro tratamiento comienza con la desintoxicación del cánnabis para pasar de forma rápida a trabajar la deshabituación psicológica. Es aquí donde se libra la verdadera batalla contra la adicción, puesto que las creencias generales persisten respecto a su inocuidad o no termina de verse la relación entre el estado actual y el consumo de esta sustancia.
El pronóstico suele ser positivo y se refuerza cuando el paciente comienza a notar que su memoria mejora, que se reducen los bloqueos y se agilizan los razonamientos, cuando comienza a sentir interés por actividades y disfrutar con ellas. En este momento se produce el paso a la fase ambulatoria.
Normalmente el paciente comenzó su consumo cuando estaba en plena época de estudio. Es frecuente que nuestros pacientes retomen estas actividades debido a que resurgen intereses de desarrollo e inquietud por un futuro positivo.